“SOLAMENTE PEDRO”: EL HOMBRE QUE DECLAMA CON EL ALMA

En el rincón poético de Putú, ese pequeño trozo de tierra ubicado al norte de la comuna de Constitución, nació hace 88 años un espíritu indomable que ha hecho del verso su forma de respirar: Pedro Salazar Urquiola. Escritor, poeta y declamador innato, este hombre de mirada cálida y verbo vibrante promete deleitarnos con un recital que lleva por título su propio nombre: “Solamente Pedro”. La cita es este lunes 19 de mayo, a las 19:00 horas, en la Biblioteca Municipal de Constitución, donde la palabra cobrará vida bajo su inconfundible entonación.

Conversar con Pedro es abrir un libro de memorias vivas, donde cada página es una escena marcada por pasión, lucha y belleza. Aunque nacido en Talca –por decisión ancestral y estirpe, nos cuenta entre risas–, su alma pertenece por completo a los paisajes de Putú. A los nueve años descubrió la declamación, y desde entonces no ha soltado la pluma ni el aliento poético. Su memoria, tan nítida como admirable, guarda intacto el momento en que el arte lo tocó para siempre.

Pedro no declama: encarna. Con una personalidad genuina y una voz que baila entre los tonos del alma, transforma cada poema en un acto de resistencia, de reflexión y de ternura. Sus inspiraciones nacen del mundo que lo rodea: de los movimientos sociales, de la crítica que construye y no destruye, de esa necesidad vital de aportar un granito de conciencia al corazón colectivo.

La vida no siempre fue amable. En 1952, un golpe económico familiar lo llevó a Santiago. Allá, el deber y el destino lo hicieron trabajar en la Fuerza Aérea y FAMAE. Pero incluso entre la rutina técnica, y los engranajes militares, Pedro brillaba. Su arte lo acompañaba, declamando versos de grandes autores y también aquellos salidos de su propio puño y alma.

Su vida está tejida de episodios memorables. Uno de ellos ocurrió bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, cuando Pedro fue encargado de administrar una carpa teatral de la Universidad Católica. Así, recorrió la Región Metropolitana llevando cultura allí donde nadie la esperaba. Se convirtió, sin saberlo, en pionero de lo que hoy llamaríamos teatro itinerante, un verdadero “Teatro a Mil” antes de su tiempo. Entre acto y acto, su voz era el interludio que atrapaba a la audiencia.

Viudo desde hace algunos años, Pedro recuerda con ternura a su amada Francisca Anabalón Jarpa, musa y compañera, con quien permaneció casado 60 años y tuvo tres hijos. A pesar de las ausencias y las despedidas, nunca ha dejado de declamar, de dar vida al verso, de entregar su corazón palabra por palabra.

Hoy, Pedro Salazar Urquiola sigue firme. De pie ante la vida, con una sonrisa serena y una voz que no envejece. “Solamente Pedro” no es sólo un recital, es un acto de amor a la palabra, una invitación a redescubrir la declamación como herramienta educativa, emocional y artística. En sus palabras hay belleza, sí, pero también hay mensaje, hay conciencia. ¿Por qué no incorporar esta práctica a las aulas? ¿Por qué no dejar que los niños aprendan jugando con el lenguaje, comprendiendo, memorizando, expresando?

A sus 88 años, Pedro continúa declamando desde el corazón. Y quienes lo escuchen este lunes, sabrán que el arte, cuando es verdadero, no tiene edad ni final.

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