En una emotiva ceremonia realizada en el Teatro Municipal de Constitución, se llevó a cabo la premiación de la quinta edición del concurso “El Menú de Chile”, iniciativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio que busca reconocer las cocinas patrimoniales del país y su profundo arraigo en la identidad cultural chilena.
El evento contó con la presencia de destacadas autoridades, entre ellas Nélida Pozo Kudo, directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural; Paula Jaraquemada, subdirectora nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial; Franco Hormazábal, seremi de Culturas de la Región del Maule; el alcalde de Constitución, Carlos Valenzuela Gajardo; y representantes de la Corporación Cultural Municipal. Además, se transmitió vía streaming para todo el país, acercando esta celebración del sabor y la memoria a todos los rincones de Chile.
Las grandes protagonistas de la jornada fueron Elena Gajardo, Adelaida Rojas y María Inés Saavedra, tres cocineras de la localidad de Putú, quienes junto a Alejandro Salas, promotor de la iniciativa, y con el apoyo de Patricio Guerrero ingeniero agrónomo y Sergio Toledo, técnico en agroecología, obtuvieron el Primer Premio con un menú que emocionó tanto al jurado como a los asistentes.
El menú patrimonial premiado denominado “De hierro y Greda: olletas del trabajo campesino-machero del territorio Putú Huenchullamí” consistió en:
- Entrada: Papas cocidas con requesón
- Sopa: Carbonada de machas
- Plato de fondo: Porotos con locro de chícharo cullicao
- Postre: Mantecuta dulce
Cada plato, elaborado con ingredientes tradicionales del secano costero, fue un homenaje al saber popular, a las recetas heredadas, al campo, al mar y a la tierra.
“Estoy profundamente emocionada. Este premio no es sólo nuestro, es de Putú, es de nuestras abuelas, de nuestras madres, de cada mujer que cocinó con amor en el fogón”, expresó entre lágrimas Elena Gajardo, cocinera y artesana tejedora, tras recibir el reconocimiento.
La directora Nélida Pozo Kudo valoró la profundidad del significado de este premio: “El Menú de Chile no es un concurso gastronómico cualquiera, es una celebración de lo que somos. A través de estos platos se transmite cultura, memoria, resistencia y creatividad. Hoy premiamos un pedazo del alma de Chile”.
Por su parte, la subdirectora Paula Jaraquemada destacó el trabajo en comunidad que hizo posible este logro: “Este menú es fruto de una colaboración hermosa entre cocineras, productores, gestores y comunidades. Es una muestra viva de cómo el patrimonio inmaterial se cultiva colectivamente”.
En este sentido, alcalde Carlos Valenzuela Gajardo, visiblemente conmovido, subrayó la importancia de que el reconocimiento haya recaído en un equipo de Putú, tierra de donde proviene su familia:
“Así me gusta Constitución: celebrando lo nuestro, reconociendo a nuestra gente, visibilizando nuestras cocinas, nuestros productos típicos. Este menú es una joya cultural que lleva el sabor de la historia, de lo ancestral, de la sabiduría que sigue viva en nuestras manos y nuestros corazones”.
La actividad se enmarcó en el Día de las Cocinas en Chile, celebrado anualmente con el objetivo de reconocer la diversidad y riqueza de la gastronomía nacional, y su vínculo con las identidades territoriales.
El jurado estuvo compuesto por selecto Comité de Evaluación y Selección: Anabella Grunfeld Havas, profesora y bloguera; Fabián Gallardo, director de la Serie Saberes y Sabores de la Cocina Territorial; Sofía Motta, miembro del equipo ganador de la tercera versión de El Menú de Chile; Carlos Reyes Medel, periodista dedicado al área gastronómica y Karin Weil González, antropóloga investigadora y docente y el chef Rubén Tapia.
La jornada concluyó con una especie de conversatorio entre los asistentes y los ganadores del concurso, donde además hubo menciones honrosas para la propuesta de “Nuestras comidas patrimoniales, legado de los ancestros del valle Codpa” de la comuna de Camarones y La Pollona de la comuna de Los Ángeles, la que culminó con abrazos, aplausos y el orgullo compartido de una comunidad que, a través de sus sabores, sigue contando su historia.
